Invernaderos Reales Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica ©Olivier Polet
Emma Thomson Flandes Bélgica

Emma Thomson

  • Job: Escritora autónoma de viajes y autora de Flanders: The Bradt Travel Guide
  • Favorite destination: Bélgica
  • Likes:escritora de viajes, editora, locutora, fotógrafa
En su publicación de este mes, Emma habla de su visita previa a los invernaderos reales de Laeken en Bruselas.

Abril

tejado, Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica
Me quedo con la cabeza inclinada hacia atrás y la boca abierta mirando el alto techo de cristal adornado. Una densa espesura de palmeras me rodea y todo está en silencio salvo el sonido del goteo constante del rocío de las hojas que cae sobre el suelo. El aire húmedo rezuma vida y escucho a medias el graznido de un loro.

El invernadero

tejado, Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica
La mayoría de la gente compra flores recién cortadas para embellecer su casa para sus invitados, pero no el Rey belga Leopoldo II. No. Quería impresionar tanto a los dignatarios que le visitaban que encargó al arquitecto Alphonse Balat construir un elaborado invernadero de estilo Art Nouveau, utilizando innovadoras técnicas de construcción y lo llenó de especies de plantas venidas de todo el mundo.
Durante más de 100 años, los invernaderos se han abierto al público durante tres cortas semanas en primavera pero yo pude hacer una visita previa con el Director del invernadero como guía.

El Jardín de Invierno

Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica
De pie ahora bajo una cúpula de cristal de 25 metros de altura en el jardín de invierno, es fácil imaginar trajes de lino, sombrillas y limonada rosa pasando alrededor cuando Leopold celebraba sus fiestas aquí. Me los imagino susurrando secretos de Estado entre los pilares de la columnata de estilo romano.
Varios especímenes han sobrevivido a su ccoleccionista y, a mi izquierda, tengo al gran señor de este invernadero: el todopoderoso, y onomatopéyico, Oreopanax Dactylopius, un gran árbol tropical con hojas de higuera del tamaño de un plato traído desde México en 1876.
flores, Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica

Cuando sigo adelante a través del laberinto de pabellones, tengo que agacharme para pasar por debajo de una cascada de fucsias rosas como de cuento de hadas, con sus faldas de volantes y sus tiernos estambres cayendo desde el techo.

flores, Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica

"Ha venido demasiado pronto", dice el director con el ceño fruncido. "Las flores que plantamos para los visitantes no han florecido todavía debido al frío".


No estoy decepcionada. Un estallido de color naranja a mi derecha revela una flor de ave del paraíso y por todas partes enroscadas y frondosas hojas de Cibotium Regale brotan firmes como colas de peludos lemures del centro de helechos como sombrillas. 

camino, Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica

Entramos en otra habitación donde las filas de cítricos hacen cola como extras en un escenario a la espera de ser puestos fuera, al aire libre. Entre ellos se encuentra un nudoso naranjo de 300 años de antigüedad plantado en una caja tan alta como yo y apuntalado con postes de madera, como una anciana con muletas.


Algunos de los 35 jardineros a tiempo completo planta, arreglan y podan mientras escuchan la radio. Levanto la mano para decir "¡hola!".


"¿De qué planta está usted más orgulloso? Le pregunto al director con mi francés de secundaria. "De nuestro seto de ficus", dice, señalando el arbusto de hoja corta que se extiende a lo largo de la columnata. "Es muy especial que crezca así a lo largo de la pared. Ah, y nuestra preciada colección de camelias italianas: contamos con más de 300 variedades" dice orgulloso finalmente esbozando una sonrisa. Asentí tratando de recordar la apariencia de una Camelia.
Invernaderos Reales de Laeken, Bruselas, Patrimonio Flandes Bélgica

Salimos fuera para vislumbrar las vastas llanuras de hierba que conforman el resto del jardín, pero estamos envueltos en una niebla húmeda. Miro las grandes cúpulas, cuyo cristal teñido de verde reluce desafiante en la penumbra como el interior de una concha de ostra.

Es hora de salir de la selva y volver a entrar en la hora punta del almuerzo, pero me quedo un poco más de tiempo saboreando el delicioso calor tropical.

Info

Los Invernaderos Reales abren oficialmente al público durante 3 semanas de abril y mayo; las entradas cuestan 2,50 € y los menores de 18 años entran gratis. Para obtener más información sobre su historia, visita: http://www.monarchie.be/palace-and-heritage/greenhouses-laeken

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