banderas, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica ©Emilie Bertrand
Emma Thomson Flandes Bélgica

Emma Thomson

  • Job: Escritora autónoma de viajes y autora de Flanders: The Bradt Travel Guide
  • Favorite destination: Bélgica
  • Likes:escritora de viajes, editora, locutora, fotógrafa
Emma asiste al Ommegang de Bruselas. Esta gran procesión folclórica, con raíces históricas en el siglo XVI, es uno de los eventos más importantes de la historia y la cultura de Bruselas.

Julio

Cerveza belga, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica

"¿Cerveza gratis?", sonríe un muchacho con pantalones verdes que me entrega un vaso de plástico con espuma. "¡Claro!", sonrío mirando hacia atrás, sintiendo ya el ambiente festivo. Me paseo por delante de él y entro en la mejor plaza de mercado de Europa: la Grand Place. Esta noche se transforma: asientos apilados se disponen delante del Hôtel de Ville y una tribuna medieval drapeada de rojo se erige delante de la Maison du Roi. En todas partes, la gente se asoma a las ventanas de las casas gremiales riendo y brindando. El escenario está listo para el Ommegang, palabra flamenca que significa "pasear", una procesión religiosa espectacular con más de 1.400 artistas que se lleva representando sobre estos famosos adoquines desde hace casi 500 años.

actores medievales, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica
Todo se originó gracias a una incidencia de robos con buenas intenciones. En 1348 Beatrijs Soetkins oyó la voz de la Virgen María diciéndole que recuperase la estatua milagrosa de la Virgen, que en ese momento residía en Amberes, y la llevase a Bruselas para recompensar al gremio de arqueros por la construcción de la capilla de Notre Dame du Sablon en su honor. Su marido obedientemente remó río abajo y se coló en la ciudad robando la imagen.
Sin embargo, en el camino de regreso sus brazos se cansaron y la pareja sucumbió al destino de las corrientes. Milagrosamente, fueron salvados por un barco que navegaba río arriba, llegando justo al lugar donde los arqueros estaban practicando. ¿Coincidencia? Ellos no piensan así y tampoco lo hicieron los habitantes de Amberes, que accedieron a que ellos guardasen la estatua. Se prometió construir una iglesia más grande y celebrar el milagro cada año con una procesión, que se realizó por primera vez en 1549 (claramente les llevó un tiempo organizarla...) por el emperador Carlos V, su hijo Felipe II y los caballeros de la Orden del Toisón de Oro.
público, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica

En esta calurosa tarde de verano, unos actores aficionados se arremolinaban alrededor de la plaza vestidos con atuendos medievales. Las mujeres, con cofias blancas y faldas de lino, me saludaban al pasar; los hombres inclinaban ligeramente la cabeza y me hacían reverencias y yo también a ellos.

juglar, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica

La música se elevaba y volvimos a nuestros asientos. Un bufón entró por la izquierda del escenario, haciendo cabriolas y burlas hasta que el público pidió que comenzase el espectáculo.

banderas, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica

Las trompetas sonaban y los hombres entraban en la plaza sosteniendo enormes banderas en alto. Con gritos guturales, las lanzaban más y más alto en el aire capturando las varas con una voltereta antes de empalarlas.

Gigantes Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica
Luego vinieron los caballeros a horcajadas de hermosos caballos. Envueltos en ropajes reales, levantaban sus rodillas y resoplaban con desdén a los dos extras que se habían colado y trataban de palear estiércol de caballo en una carretilla. El público los veía de todos modos y reían a carcajada.s
A medida que la luz comenzaba a desvanecerse, llegaban los gigantes. Un desfile de leviatanes folclóricos de 10 metros de altura en honor a diferentes regiones belgas. Detrás de ellos iban todos los personajes de la leyenda: el rey, la reina, la Virgen María, los monjes encapuchados que llevan velas y los arqueros; todos arremolinados en círculo en una explosión de trajes de colores.
zancos, Ommegang de Bruselas, Cultura Flandes Bélgica

Desde mi asiento podía ver a los luchadores con zancos haciendo cola para entrar en el escenario. Descansaban apoyándose en las gradas, comprobando con nervios las ligaduras de sus pies. Finalmente, llega el momento e irrumpen en la plaza intentando derribar a sus oponentes. Uno a uno caían al suelo como cerillas, hasta que quedó un solo vencedor, que saltaba sobre una pierna con el puño victorioso apuntando al cielo nocturno. Los espectadores animaban y gritaban.

No te desalientes por el significado de las ominosas palabras "procesión religiosa". Esta es una noche de alegría medieval incomparable en uno de los mejores teatros al aire libre del mundo.
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