Bicicleta Emperor, Ciclismo Historias Flandes Bélgica
Bicis y marcas de bicis con historia. Existen docenas de ellas en la rica historia del ciclismo flamenco.

Estaba la legendaria Flandria, que mantenía la tradición enarbolando los típicos colores rojo y blanco. En el museo del ciclismo WieMu, en Roeselare, cuentan con un ejemplar muy especial: una bicicleta utilizada para ganar un triplete único. En 1962, Rik Van Looy logró algo inédito hasta la fecha: en el plazo de dos semanas, se proclamó vencedor de las carreras de Ghent-Wevelgem, el Tour de Flandes y –justo al otro lado de la frontera– la Paris-Roubaix. ¡A lomos de una bici Flandria!

Van Looy, apodado el Emperador de Herentals, se proclamó campeón del mundo en dos ocasiones (1960 y 1961) y también es el único corredor ciclista que ha logrado ganar los grandes clásicos al menos una vez. En la primavera de 1962, se encontraba en su mejor forma y ganó la Ghent-Wevelgem por tercera vez. Van Looy se puso al frente del pelotón en el Monte Kemmel. Solo tres corredores pudieron seguir su ritmo. En el tramo adoquinado de Bissegem, a 4 km de la meta, Van Looy se deshizo de sus seguidores y se impuso con autoridad. Una semana más tarde, en el Tour de Flandes, se repitió un escenario muy similar. En Kwaremont, un grupo de seis corredores se escapó del pelotón, entre los que se encontraban Tom Simpson y su compañero de equipo, Jef Planckaert. En la recta final, abandonó a sus compañeros de escapada y –enfundado en el maillot Arco iris– se proclamó vencedor de su segundo Tour. El domingo siguiente, completó su hattrick con su tercera celebración en Roubaix.

La bicicleta que se presenta en el museo todavía luce los arañazos que recuerdan el impacto de la gravilla y las caídas de Van Looy sobre las carreteras adoquinadas flamencas. La gruesa cinta que cubre el manillar servía para aliviar el dolor de manos. Van Looy también fue uno de los primeros en utilizar una horquilla curvada para absorber mejor los impactos del pavimento adoquinado. Las ruedas llevan tubos de seda; estos ofrecen una adherencia superior y aumentan la comodidad al circular sobre carreteras en mal estado. En contraste con las tendencias actuales, destacan el chasis elevado y el sillín bajo... resulta obvio que, en aquellos días, se prestaba poca atención a la aerodinámica. Y aún así, ni el viento, ni los adoquines, ni el polvo ni el barro lograron perjudicarle. Rik Van Looy es un maestro de las carreras clásicas flamencas. Y la bicicleta con la que ganó el triplete, Ghent-Wevelgem, Tour de Flandes y Paris-Roubaix, es una pieza histórica de gran valor.

Back to top