Flanders from above - the Belgian Coast

Si bien Flandes no es la región más grande, el litoral belga que la baña sí es grandioso. Sus nada menos que 68 km de costa arenosa son famosos por sus playas prístinas, su marisco fresco y su arte inspirador. Afortunadamente, si puede acceder fácilmente a la zona a través de la línea de tranvía más larga del mundo: el tranvía costero, que va de Knokke a De Panne. Todo lo que te encuentres entre esos dos puntos merece una visita, pero esta guía puede ayudarte a señalar algunos de los lugares más destacados.

Día 1: Ostende como campo base

¿Te gusta estar ocupado? Porque Ostende tiene de todo. Desde tiendas - que están abiertas incluso los domingos - hasta unas playas maravillosas, obras de arte deslumbrantes y un esplendor natural.

Ostend - Rock Strangers, by artist Arne Quinze

Para saborear el Ostende artístico, ni siquiera tienes que ir a un museo, simplemente caminando te toparás con un tesoro de increíbles obras maestras cortesía del festival The Crystal Ship. Este festival de arte callejero único ha dejado una huella imborrable en la ciudad, literalmente. Con más de cincuenta obras al aire libre, Ostende se ha vuelto una galería de arte permanente y transitable. Coge un mapa, únete a la visita guiada semanal o deambula y deja que la serendipia elija el camino camino por ti.

Si prefieres disfrutar del arte en un entorno más clásico, siempre queda el Mu.ZEE. Este museo cuenta con una exposición en constante cambio de arte belga a partir de 1850. Destacan obras del propio ostendense James Ensor, el expresionista Constant Permeke y el pintor simbolista Léon Spilliaert.

James Ensor, De daken van Oostende (roofs of Ostend) 1901 - collectie Mu.ZEE - (CC)License - photo Frans Vandewalle (resized image)

Si todavía nos has saciado tu sed de arte, te recomendamos visitar Beaufort. Este proyecto trienal de arte se extiende por todo el litoral. La edición actual está abierta hasta septiembre, pero merece la pena visitarlo incluso después. En los últimos quince años, muchas de las obras maestras de la trienal se han convertido en monumentos artísticos permanentes, a los que se peude acceder fácilmente con el tranvía costero.

Beaufort Middelkerke - The Navigator by Simon Dybbroe Moller - ©Westtoer - Photo Jimmy Kets

Estas maravillas artísticas están a solo cuarenta y cinco minutos en tranvía de un paraíso culinario: la encantadora Oostduinkerke. A lo largo de sus largas playas de arena, te encontrarás con pescadores a caballo, vadeando las las del mar del Norte, para pescar. Camarones, una tradición única que se remonta a hace setecientos años y que está reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la Unesco. Las playas de Oostduinkerke son el único lugar del mundo donde se sigue practicando este curioso método de pesca del camarón.

Shrimp Fishermen in Oostduinkerke -©Dirk Van Hove

Para degustar este delicioso manjar, consigue una mesa en Estaminet de Peerdevisscher, un restaurante regentado por una familia de pescadores a caballo. Prueba estos fantásticos camarones grises y sabrás por qué tienen tanto renombre. Si quieres saber más sobre esta fascinante tradición, estás de suerte; De Peerdevisscher es el bar de Navigo, el Museo Nacional de la Pesca. Este museo ofrece una visión en profundidad de la historia de la pesca flamenca, con acuarios, modelos antiguos de barcos de pesca e incluso una cabaña histórica de pescadores. Un regalo para el estómago y la mente.

La costa al atardecer

¿Qué te parece pasar una tarde a la orilla del mar, mirando el atardecer, disfrutando de un vaso de auténtica cerveza belga y una olla humeante de mejillones frescos? No te faltarán restaurants a lo largo del paseo marítimo, y la mayoría de ellos tiene terrazas al aire libre, que suelen estar protegidas del viento y cuentan con estufas para tu comodidad y deleite.

A steaming pot of fresh mussels

Día 2: Viaje al pasado

Durante este segundo día en la costa belga, descubriremos los alrededores de Ostende. Raversyde, por ejemplo, alberga una gran variedad de exposiciones en un hermoso parque escénico cerca de la playa. Una de estas exposiciones relata la historia de la medieval villa de pescadores de Walraversijde. En le siglo XV, fue literalmente sepultada por pesadas arenas, arrastradas desde las dunas cercanas. Estuvo oculta durante casi cuatrocientos años. Desde su redescubrimiento en 1992, se ha convertido en la meca de los arqueólogos.

Scenic Parc Raversyde in Ostend - ©Westtoer

Otra de las atracciones de Raversyde es el museo al aire libre Atlantik Wall, en el que pasearás por viviendas, búnkeres y trincheras que sirvieron como defensa principal al ejército alemán durante las dos guerras mundiales. Aunque en algún momento se extendieron desde la frontera franco-española hasta Noruega, muy pocas de estas defensas siguen existiendo, y aún menos tan bien preservadas como las que encontrarás aquí.

Atlantikwall Raversyde - Ostend

Regreso a la naturaleza

Desqués de estos dos pedacitos de historia, es hora de volver a la naturaleza, por ejemplo, al parque natural de Zwin. Esta zona única se considera el aeropuerto internacional de Bélgica para aves migratorias. Miles de especies de aves llegan aquí durante el invierno o para poner sus huevos. Es una visita indispensable para cualquier persona interesada en nuestros amigos con plumas o, lo que es igual, las ranas arborícolas, los conejos de pantano y los bellos paisajes.
Nature Park Het Zwin in Knokke-Heist
Este impresionante parque natural ofrece muchas rutas de senderismo y ciclismo y un centro de visitantes donde se puede obtener más información sobre la fauna local. Asegúrate de dejar tiempo para ver la puesta de sol en este pintoresco telón de fondo natural.

Posibilidades infinitas

La selección anterior es solo la punta del «iceberg costero». ¿Quieres alternativas? Hay muchísimas. Mira De Panne, por ejemplo. No solo cuenta con una de las playas más conocidas del litoral flamenco, también ofrece una escapada para toda la familia: Plopsaland, un divertido parque de atracciones con emocionantes paseos, salas de juegos y áreas temáticas para disfrutar.

Beach in De Panne ©Westtoer

Si te gusta ir de compras, siempre está Knokke o la prometedora Nieuwpoort para pasear por sus boutiques de lujo. Koksijde es otra joya artística de la corona costera y la ciudad natal del famoso pintor surrealista Paul Delvaux. El museo que lleva su nombre es un homenaje a su legado. Si sigues anhelando más patrimonio, has una parada en el Fuerte de Napoleón en Ostende, encargado por el propio emperador, hace más de doscientos años. El antiguo puesto militar está abierto al público.

Fort Napoleon in Ostend - ©Westtoer

Hagas lo que hagas, solo hay una manera de terminar tu viaje de 48 horas por la costa belga: un gran atardecer. Te prometemos que, una vez hayas probado lo que ofrece la costa flamenca, seguro que querrás volver a por más. ¡Hasta pronto!

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