view on Haverwerf in Mechelen - ©Milo-Profi

Malinas puede ser un tesoro menos conocido, pero tiene tanto que ofrecer como las ciudades del arte más grandes de Flandes. La increíble riqueza que dio vida a Malinas salta a la vista en la iglesia de San Juan y el magnífico palacio de Hof Van Busleyden, mientras que la devastación de la Segunda Guerra Mundial queda patente en el Museo Kazerne Dossin y la fortaleza Breendonk. Al mismo tiempo, el divertido Museo del Juguete y el espectacular Jardín de Invierno de las hermanas ursulinas convierten a la ciudad en una experiencia artística realmente variada para cualquier visitante. La única pregunta es: ¿por dónde empezar? Nuestra guía de 48 horas en Malinas te permite disfrutar del mayor número de lugares destacados en un plazo tan corto.

Día 1

Lo icónico, lo misterioso y lo artístico: la Grote Markt y sus alrededores

En cuanto veas la Grote Markt, en el centro de Malinas, sabrás por qué es el lugar perfecto para iniciar tu visita de 48 horas. La plaza abierta está repleta de vida y ajetreo. La catedral y la Torre de San Rumoldo dominan la plaza. Con sus espectaculares arbotantes, una estructura de coro reformada y una torre incompleta de tejado plano, la catedral es a la par icónica y misteriosa. Todavía existe incertidumbre sobre el propio San Rumoldo (que podría estar o no enterrado bajo la catedral), los relatos sobre los enormes esfuerzos de la comunidad por luchar contra incendios que en realidad solo eran el reflejo del claro de luna en las nubes y una vidriera que representa a una Virgen negra con la cara blanca. El interior esconde cuadros de Antonio van Dyck, y esculturas de Lucas Faydherbe y Michiel Vervoort. No olvides subir al mirador de lo alto de la torre, desde donde las vistas alcanzan hasta Amberes y Bruselas.

Saint Rumbold's Tower and Cathedral by night in Mechelen

En la iglesia de San Juan también hay mucho que ver. Y no es de extrañar: la iglesia se construyó en una de las parroquias más ricas de Bélgica, por lo que reunió tesoros tan inusuales como impresionantes, empezando por las bancas de excepcional diseño. Fueron diseñadas para honrar a los auspiciadores pudientes y para que estuvieran cómodos durante el culto en la iglesia. No te puedes perder tampoco la fascinante colección de tesoros artísticos que encierra. El altar está dominado por un tríptico barroco cuyo panel central es la hermosa Adoración de los Reyes Magos de Pedro Pablo Rubens.

Town Hall of Mechelen by night

Dos museo muy diferentes

Además de iglesias y catedrales, según pasees por Malinas encontrarás numerosos palacios, casas señoriales y mansiones. Uno de ellos era famoso por los impecables banquetes organizados por su propietario, Hiëronymous Busleyden, en el siglo XVI. Hogar en la actualidad del Museo Hof van Busleyden, será el lugar donde podamos experimentar la cultura de la corte borgoñona en la Malinas contemporánea. La próxima apertura del museo ya ha captado un gran interés con el anuncio de la exposición titulada «Llamamiento a la justicia», que destaca la interacción entre el arte, la ley y el concepto de justicia e injusticia en Malinas entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVII.


En la Segunda Guerra Mundial, 25 484 judíos y 352 gitanos fueron deportados desde los muelles del Kazerne. El Museo de Kazerne Dossin utiliza sus experiencias como punto de partida para un debate sobre los derechos humanos. Estudia todas las facetas, desde el auge de la violencia en masa que condujo al genocidio, hasta el aparente apoyo de las autoridades que lo permitieron, a la vez que cuestiona las verdaderas motivaciones de la persecución. Nos pide que evitemos que surjan situaciones similares en nuestra época.

Kazerne Dossin - ©Stijn Bollaert

El Anker, un beguinaje y el Arte de la Locura

Si te apetece algo relacionado con la cerveza, sigue la circunvalación hacia Het Anker. Esta cervecería produce una gran variedad de deliciosos brebajes que aplacarán tu sed. Te recomendamos que empieces por la Gouden Carolus. Esta gama de cervezas incluye la versión tostada Gouden Carolus Classic y la Gouden Carolus Tripel. Fueron elegidas la mejor cerveza tostada del mundo y la mejor cerveza Tripel del mundo en los World Beer Awards. Así, no es de extrañar que esta cervecería sea el orgullo de Malinas. Tras una visita a las instalaciones, podrás disfrutar de una cata y un descuento para llevarte un par de botellas a casa.

Gangway along the Canal in Mechelen

Esta cervecería está perfectamente situada, puesto que se encuentra en pleno centro del Groot Begijnhof. Concepto intrínsecamente flamenco, un beguinaje es una comunidad cerrada donde antiguamente vivían, trabajaban y rezaban las beguinas. Las beguinas eran mujeres solteras o viudas que se dedicaban a Dios, pero sin retirarse del mundo que las rodeaba. Cuando atravieses las puertas exteriores, te encontrarás en un patio rodeado de una serie de casas con una arquitectura muy distintiva, iglesias, patios y jardines. Se trata de una comunidad increíblemente tranquila y pacífica, especialmente teniendo en cuenta que está en pleno centro de la ciudad.

Probablemente sepas que los museos y las colecciones de arte suelen centrarse en temas específicos. ¿Hay algún motivo para que ese tema no pueda ser la locura? En El Loco Gabinete Artístico verás cuadros que hacen referencia, de un modo satírico o moralista, a la locura. Entre los artistas encontramos a Hieronymus Bosch (el Bosco), Jan Verbeeck y Pieter Brueghel el Joven.

Tapping beer in brewery Het Anker - ©Milo Profi

Actividad nocturna 

Es hora de hacer algo completamente distinto. Acércate hasta el Haverwerf, donde podrás disfrutar de un paseo en barco por el Dyle. Este río desempeñó un papel esencial en la historia de Malinas; de hecho, antiguamente la ciudad se conocía como Dijlestad, la ciudad del Dyle. Un paseo en barco es un modo magnífico de ver y conocer mejor los lugares históricos. Otra opción es dar un relajante paseo a orillas del río y disfrutar del tranquilo ambiente. 

A orillas del Dyle, la zona del Vismarkt está repleta de cafés, restaurantes y bares, por lo que es ideal para picar algo. La zona rebosa de actividad al principio de la noche y es un destino popular entre quienes quieren ir de bares... ¡y probar algunas de las numerosas cervezas belgas

Evidentemente, también hay otros sitios donde calmar el apetito. Il Cardinale es conocido por sus hamburguesas y por cómo combina una comida magnífica con una gran creatividad. Con su extraño nombre religioso y un menú lleno de platos con nombres como «Debes de estar pirado», «¡Santo Guacamole!» o «Niño Jesús», transmite una extravagante sensación de excéntrica diversión. 

Un poco más abajo por la Keizerstraat, el d’Afspraak sirve los clásicos belgas. El restaurante ofrece una enorme variedad de platos en un entorno agradable y acogedor. Poco después, M-Eatery, especialista en carnes (meat en inglés) es el sitio ideal para un buen filete con patatas fritas. 

Si tienes más sed que hambre, acércate al D’Hanekeef, el bar más antiguo de Malinas. Sigue siendo un punto de encuentro acogedor con más de 50 cervezas en la carta.

Sunset on the canal in Mechelen

Día 2

Art nouveau, art déco y neogótico, todo en uno

Comencemos tu segundo día en Malinas con uno de nuestros lugares favoritos: el Jardín de Invierno de las hermanas ursulinas. Construido en 1900 como parte de un internado, la impresionante y espectacular arquitectura del invernadero a primera vista parece un gran ejemplo de art nouveau, pero también percibirás los elementos art déco y neogóticos cuando te fijes más atentamente. Los increíbles paneles de las vidrieras que forman el techo representan una gran variedad de plantas, a la vez que bañan el jardín de helechos y flores en unos tonos y luz espectaculares.

Glass rooftop of the greenhouse in the winter garden - ©VisitMechelen - Koen Broos

Deja salir al niño que llevas dentro

Es hora de hacer algo entretenido para niños de todas las edades: el zoo Planckendael. Observa cómo comen los rinocerontes, echa un vistazo a los leones, deja que los periquitos aterricen en tu mano y visita las grutas subterráneas. En cualquier caso, no puedes perderte a los elefantes nadando y jugando en el hábitat especialmente diseñado para ellos. ¡Toda una delicia! 

Y, para que no decaiga la emoción, continuaremos con una visita a uno de los tesoros artísticos más maravillosos de Malinas: el Museo del Juguete. Es de visita obligada por diferentes motivos. Nos permite observar, con fascinación, cómo han evolucionado los juguetes durante los últimos 5000 años, combinando avances artísticos y sociales. Culmina con una exposición centrada en juguetes del siglo XX que, sin duda, te traerá multitud de recuerdos. Y sí, hay muchísimos juguetes a disposición de los niños (y de sus padres) para que se entretengan. 

Otra opción es visitar Technopolis. La idea básica de este museo es no solo hacer que la ciencia sea interactiva, divertida y accesible, sino también que mole. ¿Cómo? Animándote a levantar un coche o a transmitir susurros con un plato de hormigón cuidadosamente diseñado y despertando a tu Einstein interior en exposiciones pensadas para todas las edades.

Technopolies - ©VisitMechelen

Fuerte Breendonk

El tiempo se agota, pero todavía queda una parada en el itinerario. El fuerte Breendonk es un antiguo campo de concentración nazi. Su magnífico estado de conservación, la sobria historia que enseña y el increíble, motivador e inspirador mensaje de esperanza que transmite lo convierten en un monumento muy impactante. Cuenta la historia de los 3500 prisioneros que pasaron por Breendonk, contraponiendo la tortura y el brutal maltrato que recibían con el papel y la importancia de los derechos humanos en el mundo actual. Gracias al enfoque focalizado y precavido del tema en cuestión, el monumento es adecuado incluso para todas las edades; de hecho, cada año lo visitan 40 000 niños en edad escolar. Un capítulo innegablemente importante de la historia de Malinas, Bélgica y el mundo, y sin duda uno que no debemos olvidar.

Fort Breendonck
Evidentemente, en Malinas hay muchos otros capítulos de la historia importantes, fascinantes relatos que escuchar y experiencias que vivir. Probablemente a estas alturas ya te hayas dado cuenta de que es imposible ver todo lo que ofrece Malinas en tan solo 48 horas. Aun así, esperamos que esta visita de 48 horas te haya permitido vislumbrar las maravillas de la artística Malinas... ¡Y te haya dado muchas razones para volver!
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