Su fama se debe a los grandes logros que consiguió en el campo de la ingeniería (inventor del carruaje terrestre impulsado por velas), matemáticas (primer matemático que reconoció la validez del número negativo), física, música, economía y semiología (postulaba por el neerlandés como lengua universal ya que en este idioma se pueden expresar muchos más conceptos con monosílabos que en cualquier otro).
A él se debe, de hecho, que esta lengua sea una de las pocas en las que la palabra «matemáticas» no tenga una raíz grecolatina, sino que ésta sea una traducción directa al flamenco de su significado: «wiskunde». Laurence Sterne lo menciona varias veces en su novela Tristam Shandy, considerándolo como un genio. Hoy día una de las principales plazas de Brujas, Simon Stevinplein, hace honor al personaje.
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