Estas eran las palabras con las que Unamuno se despedía de su amigo, el escritor flamenco Eugène Baie, quien había dedicado varios de sus escritos a las aportaciones de Flandes al Renacimiento.
La inédita carta de Unamuno contextualiza el intercambio cultural entre Flandes y España, y se halla en el Archivo y Museo de la Vida Cultural Flamenca de Amberes. Unamuno se exilió a París en 1924; desde ahí viajó a Bruselas, donde recibió un clamoroso homenaje por parte de un grupo literario-artístico de vanguardia y vivió una serie de experiencias que le llenaron de emoción. En la carta citada, el escritor vasco muestra su admiración por Erasmo, figura renacentista con la que Unamuno se identificaba, al tiempo que escribe frases en neerlandés (lengua que conocía), francés y español. Carlos V y su aportación a los tradicionales Juegos Florales Flamencos de 1539 son merecedores también de un capítulo del escrito.
Esta información ha sido recabada por Frederik Verbeke, becario predoctoral del Gobierno Vasco en 2005, en su trabajo «Una carta inédita de Miguel de Unamuno en Flandes».
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