Apetitosa, deliciosa y sin pretensiones; con la comida callejera, lo que ves es lo que obtienes. Pero, hagas lo que hagas, no la llames comida rápida, porque en realidad es lo contrario. Cuesta mucho tiempo, energía y conocimientos técnicos preparar una croqueta de camarones, o incluso cocinar algo tan sencillo como la patata frita perfecta. Los chefs de comida callejera suelen estar especializados en un solo plato, perfeccionando cada detalle hasta que el sabor es perfecto.

Patatas fritas belgas con mayonesa

Durante generaciones, hemos tenido furgonetas vendiendo sabrosos tentempiés en las plazas de los pueblos; forma parte de nuestra rica cultura culinaria. La frietkot, o puesto de patatas fritas, es un elemento permanente de nuestras animadas plazas, al que personas de toda condición y nacionalidad llegan para disfrutar del sabor de nuestro excepcional manjar: las doradas patatas fritas cocinadas a la perfección y, tradicionalmente, servidas en un cucurucho. Crujientes por fuera, suaves por dentro y cubiertas con condimentos como una cremosa mayonesa; ¿hay algo que más satisfactorio que las patatas fritas?

Nuestra cultura de la patata frita no es la única cosa en la que somos buenos; piensa en los puestos de Bruselas que venden caracoles, las panaderías que ofrecen bocadillos recién hechos o las delicias costeras en forma de camarones grises, bígaros y croquetas.

Disfruta de los gofres belgas

¿Goloso? No te olvides de que el gofre se inventó en Bélgica. Sigue tu olfato para encontrar a los vendedores que cocinan la masa hasta que está dorada, luego simplemente elige la cobertura que prefieras: una sencilla con un poco de azúcar espolvoreado o una más recargada; tú eliges.

Nuestra comida callejera es simplemente comida casera a precios asequibles; nada más.

La comida callejera es absolutamente sencilla. Como chef de comida callejera, la comida es lo único de lo que dispones para impresionar

Chef Wim Ballieu - Balls & Glory
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