Mejillones, Amberes, Gastronomía Flandes Bélgica ©Antwerpen Toerisme en Congres.JPG

"Las patatas fritas son parte del patrimonio culinario y cultural belga. Aunque a veces reciben el nombre de French Fries (patatas fritas) no hay nada de francés en ellas. Al parecer, el nombre se originó debido a un malentendido lingüístico, porque la traducción del inglés antiguo "to French" significaba "cortar en tiras".

Los mejillones con patatas fritas es un plato clásico, famoso en todo el mundo, y no hay mejor lugar para saborearlo que en uno de los muchos pueblos pesqueros y ciudades a lo largo de la costa de Flandes, donde los mejillones belgas se traen a tierra. Las claras aguas del mar del Norte dan a estos mejillones su sabor único; son carnosos y sus conchas son más ligeras que las de otros mejillones. Un clásico absoluto disponible en todos los restaurantes de Flandes en la temporada de mejillones (de julio hasta el otoño)."

Un plato muy belga

Patatas fritas, Gastronomía Flandes Bélgica ©www.milo-profi.be

Los mejillones con patatas fritas, moules-frites o mosselen met friet, están considerados como “el plato nacional belga” a pesar de que el cultivo de dicho fruto de mar no sea tan habitual en sus costas. ¿Cuáles son las razones que han alzado este manjar al altar de la popularidad?

Desde hace siglos los mejillones eran recolectados por los habitantes de la costa holandesa de Zelanda. En el S. XV se descubrió que una vez pescados y puestos en remojo, los mejillones seguían creciendo y desarrollaban un gusto aún más sabroso. Esto facilitó su transporte por los ríos y canales de Bélgica. El comercio de mejillones era tan próspero, que se libraron varias batallas para tener acceso a los bancos en los que se recogían. En el S. XIX estas guerras llegaron a su fin con la instauración de parcelas adjudicadas a los pescadores, que podían por vez primera dedicarse a su cultivo en ellas. 

En Flandes y Bruselas surgieron numerosos restaurantes de mejillones en la ruta que seguían los barcos que los transportaban por el río Escalda. En Sint Anneke, por ejemplo, de las 80 casas que componían el pueblo, ¡40 eran restaurantes! En las crónicas del S. XIX se puede leer cómo los amberinos disfrutaban comiendo mejillones en una terraza en la orilla opuesta del Escalda. 

La receta del plato no ha variado prácticamente desde el S. XIV: sal, pimienta, apio y perejil son la base de su preparación. Los “mejillones a la flamenca” si-guen la misma preparación que los “mejillones a la marinera”, la receta es universal. Pero la combinación belga con patatas fritas marca la diferencia. En el resto de países se acompañaban de una rebanada de pan con mantequilla. A finales del S. XIX los puestos de patatas fritas de Bruselas y Amberes popularizaron el consumo de los mejillones con las patatas. El plato inspiró a los más ilustres restauradores de la zona, que lo incorporaron también a sus menús. Si además se toma una cerveza, la combinación no puede ser más belga. Plato nacional por derecho propio.

Curiosidades mejilloneras

¿Cómo saber si se pueden comer? Para detectar si había algún mejillón en mal estado, en el S. XIX se recomendaba colocar una cuchara de plata en la cacerola mientras se hervían los mejillones. Si se tornaba negra, había alguno venenoso.
¿Cuándo es temporada de mejillones? Los meses óptimos de consumo son aquellos que llevar “R”.
¿Cuántos mejillones comer? La ración habitual de mejillones en un restaurante belga es de 1 Kg por cabeza.

Mejillones al vapor

Recetas

Ingredientes

  • 1 Kg. de mejillones
  • 1-2 cebollas
  • 1-2 ramas de apio
  • mantequilla
  • 3 o 4 briznas de tomillo
  • 2 hojas de laurel
  • 2-3 vasos de vino blanco

Preparación

  • Lavar y rascar bien los mejillones 
  • Cortar las cebollas en rodajas finas
  • Cortar en pedazos el apio (incluida la parte verde)
  • Fundir la mantequilla (bastante, mejor pecar de exceso)
  • Añadir la cebolla y el apio hasta que las primeras queden transparentes
  • Añadir los mejillones
  • Remover bien, los mejillones comenzarán a soltar su jugo
  • Después de 2 o 3 min. añadir el vino, así como el laurel y tomillo
  • Salpimentar a gusto
  • Mezclar y sacudir ligeramente
  • Cuando se hayan abierto los mejillones están lisos para servir, acompañado de patatas fritas y pan untado en mantequilla para mojar en el caldo.
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