Beguines in beguinage of Bruges (c) Michel Vaerewijck

Antiguamente los beaterios albergaron a las que posiblemente fueron las primeras mujeres feministas. Hoy en día siguen reflejando paz y serenidad. Los beaterios flamencos, 13 de los cuales pertenecen a la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, todavía nos conmueven. Son espacios de serenidad donde dar un paseo con calma, algunos acogen un museo o incluso una cafetería.

En el siglo XII aparecieron las beatas, mujeres solteras que dedicaban su vida a Dios. Vivían en pequeñas comunidades, que se extendían por decenas de ciudades en los antiguos Países Bajos  a los que por aquel entonces pertenecía Flandes. Vivían en beaterios, en las afueras de la ciudad. Ahí convivían juntas, pero de manera completamente independiente. No rendían cuentas a las autoridades eclesiásticas, sino que se regían por sus propias normas y valores. Incluso trabajaban para ganarse el sustento. Eran totalmente autónomas, un ejemplo de lo que hoy conocemos como girl power mucho antes de que se inventara este término.

Beguinages (c) Jan D'Hondt

Vivieron así durante siglos —la última beata falleció en 2012—, principalmente en beaterios que todavía existen en casi una treintena de ciudades flamencas. Estas colonias suelen estar en las afueras de la ciudad y las hay de diferentes tipos. El beaterio urbano, que se ajusta a los planos de las ciudades medievales, en forma de tablero de damas. En otros lugares encontramos beaterios con un patio central o jardín, rodeado de casas. Hay un tercer tipo que comparte características de ambos. Suele tener un patio interior alrededor del cual hay dos hileras de viviendas, e incluso calles.

Small Beguinage, Leuven (c) Layla Aerts

Los beaterios son piezas únicas del Patrimonio Mundial, y por ello pertenecen a la Unesco. Hace alrededor de 20 años esta organización incluyó en su lista nada menos que 13 beaterios flamencos, la mitad de los que hay en Flandes. Estos lugares de serenidad sin igual bien merecen una visita. Como por ejemplo el Prinselijk Begijnhof Ten Wijngaarde de Brujas, con sus características casitas pintadas de blanco alrededor de un bonito jardín central. Fundado en 1244 es hasta el día de hoy uno de los lugares donde se disfruta de mayor silencio en esta ciudad medieval. En una de estas casitas, habilitada como museo, descubrirás cómo vivían las beatas en los siglos XVII y XVIII. El edificio secular de la iglesia, de estilo gótico inicial, es otro de los lugares de interés de Brujas.

Beguinage Bruges

Otro lugar magnífico es el beaterio de Lier, a 20 kilómetros del centro de Amberes. Este típico beaterio con callejuelas se construyó en 1258 y cuenta con 92 casitas de nombres curiosos, como Het Stalleken van Bethlehem (El establo de Belén) o Wijngaert des Heren (Viñedo de los caballeros), dado que en aquella época las casas todavía no tenían número. A este beaterio totalmente amurallado se accede a través de una hermosa puerta de estilo barroco. En Amberes también hay un precioso complejo de beaterios cerca de la universidad. Disfruta de un relajante paseo por las callejuelas adoquinadas, el bello jardín interior, junto a la arboleda y el estanque. 

A unos 30 kilómetros se encuentra el Beaterio mayor de Malinas. Durante el periodo iconoclasta, a mediados del siglo XVI, quedó totalmente destruido, tras lo cual las beatas encontraron un nuevo hogar, esta vez dentro de las murallas de la ciudad. Gracias a ello el beaterio de Malinas destaca por su estilo único respecto a los demás beaterios de Flandes.

Beguinage Lier (c) Sofie Coreynen

La histórica y a su vez moderna ciudad de Gante cuenta con un beaterio grande y otro pequeño, ambos muy cerca del ayuntamiento medieval. El mayor ocupa una superficie de nada menos que ocho hectáreas. Tiene tres patios y una amplia zona verde. Igual que en la mayoría de los antiguos beaterios, hoy en día las casitas vuelven a estar habitadas, aunque no por beatas. En Amberes y Brujas estos edificios de gran interés histórico también están habitados. En Lovaina, la gran ciudad universitaria por excelencia, el complejo está en manos de la universidad. Date una vuelta rodeado de estudiantes y catedráticos por el idílico beaterio totalmente restaurado, atravesado por el río Dijle.

Beguinage St-Elisabeth, Ghent

En la actualidad la mayor parte de los beaterios tienen una función residencial y a veces social, aunque algunos se han destinado a otros usos. Como el beaterio de San Alexio en Dendermonde, a unos 40 kilómetros de Gante. Allí verás un beaterio típico con patio interior en forma de trapecio con 61 casitas alrededor y una iglesia. Actualmente alberga un Museo del beaterio, además de un museo etnográfico que muestra cómo era la vida en el siglo XIX. Tras la visita al museo podrás dar una vuelta por el precioso jardín decorativo y de hierbas medicinales. En la vibrante ciudad de Kortrijk, a media hora de Gante, incluso descubrirás entre las casitas una nueva cafetería, que vale mucho la pena visitar.

26 magníficos beaterios de Flandes que, a lo largo de los siglos, han mantenido toda su belleza intacta. Lugares de ensueño para disfrutar de gran tranquilidad, con o sin una taza de café recién hecho.

Beguinage Bruges (c) toerismebrugge
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