Especialidades flamencas con fama mundial

waffle ©Filip Van Belleghem
Nombra un plato típico belga. ¿Patatas fritas? ¡Correcto! Y ahora piensa en algo “dulce”… Un gofre belga o de Bruselas servido caliente y espolvoreado con azúcar de repostería. O prueba el “spéculoos” horneado al estilo tradicional. Una galleta belga fina, muy crujiente y dorada. De todos modos... los golosos se sentirán a sus anchas en Flandes.

Gofres belgas

Los gofres belgas, también conocidos como gofres de Bruselas, se preparan a base de una masa con levadura. Generalmente, pero no siempre, son más ligeros, gruesos y crujientes y tienen bolsillos más grandes en comparación con otras variedades de gofres. Son fáciles de diferenciar de los gofres de Lieja por sus lados rectangulares.

Los gofres belgas se inventaron en Gante en 1839. Fueron introducidos en Estados Unidos por el restaurador Maurice Vermersch, que vendió su gofre belga bajo el nombre de “Bel-Gem Waffles” en la Feria Mundial de Nueva York de 1964.

En Bélgica, los vendedores ambulantes suelen vender los gofres calientes y espolvoreados con azúcar de repostería, aunque en las zonas turísticas pueden estar cubiertos de nata montada, fruta blanda o crema de chocolate (aunque es una práctica considerada “poco auténtica” por algunos expertos locales).

Waffles

Spéculoos

Speculaas pieces

El spéculoos (mencionado ya en el Larousse Gastronómico de 1934) es una galleta belga. Fina, muy crujiente, ligeramente dorada y, lo más significativo, con alguna imagen o figura (a menudo de las historias tradicionales sobre San Nicolás) estampada en la parte delantera antes de hornear; la parte trasera es plana.

La marca Lotus es una de las más populares. También puedes encontrarlas cubiertas de chocolate … ¡una verdadera delicia belga! Y luego está La Maison Dandoy. Esta tienda de galletas y pastas ofrece la galleta recién horneada con un sabor casero más sencillo.

Delicias culinarias y cerveza belga

El amor por el buen comer corre por la sangre de los flamencos, y el buen gusto está arraigado en nuestro ADN. En Flandes, los amantes de la gastronomía degustamos sabores y platos que no podemos encontrar en ningún otro lugar, gracias a la variedad de productos locales. Vivimos la buena vida.

Belgian endives