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Master Beer Sommelier, para servir una cerveza belga perfecta.

Sofie Vanrafelghem
1. Elige un vaso limpio, es la única manera de que la cerveza desarrolle una buena cabeza de espuma ya que el dióxido de carbono de la cerveza se adhiere a los residuos de suciedad del vaso. Puedes reconocer inmediatamente un vaso de cerveza sucio por las pequeñas burbujas que se forman en el interior del vaso de cerveza.

2. Nunca pongas tus vasos de cerveza en el lavavajillas. Los residuos de grasa pueden permanecer en las copas, además, los detergentes para lavavajillas son bastante agresivos y dejan un depósito blanco y opaco. Cuando las laves a mano, opta por detergentes específicos para la limpieza de cristales, porque la mayoría de los demás detergentes resultan perjudiciales para la cabeza de espuma y los aromas de tu cerveza. 

3. Coloca la botella en la mesa y quita la tapa con un abridor de botellas. De esta manera, la cerveza se mantiene en calma y evitas que se escape el dióxido de carbono extra.

4. Presta atención a la cantidad de espuma mientras sirves la cerveza. Si ves que se acumula insuficiente espuma, aumenta la distancia entre la botella y el vaso para que se siga formando una bonita cabeza.

5. La regla más importante para servir la cerveza belga con referencia a la botella es: mueve el vaso, nunca la botella. Empieza a verter la cerveza con el vaso situado en un ángulo de 45° y enderézalo lentamente mientras mantienes la botella quieta. 

6. Mientras la sirves, evita que la cerveza “pendule” para que la levadura no se mueva. Una vez que el sedimento de levadura se acerque al cuello de la botella, deja de verter y sirve la cerveza en su vaso, y deposita al lado la botella con los restos de levadura. Así se podrá saborear la cerveza tal y como el cervecero pretendía. 

7. Debe quedar alrededor de 1 cm de sedimento en la botella. De esta manera te aseguras de que tu invitado tenga la opción de añadir o no la levadura.

8. Asegúrate de no servir la cerveza demasiado fría. Una cerveza especial demasiado fría se cerrará y apenas podrás percibir sus aromas.

9. También debes evitar servir la cerveza demasiado caliente. El lúpulo reacciona fuertemente a la luz, pero también a una temperatura demasiado elevada. Esa es la razón por la que al cabo de media hora al sol, un vaso de cerveza con lúpulo acaba oliendo a “pis de gato”.

10. Mantén las cervezas en la nevera o en una habitación oscura y fresca, como el sótano. De esta manera, el sedimento de levadura siempre permanecerá en el fondo de la botella y te permitirá servir la cerveza correctamente.
Sofies World


Sofie Vanrafelghem

Master Beer Sommelier
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